Defensora de los derechos de las personas con discapacidad

8 de Agosto de 2017

Defensora de los derechos de las personas con discapacidad

“Para nosotros no fue una carga, para nosotros ella es un ejemplo”

Desde que Yancy recuerda, siempre ha estado junto a su hermana apoyándola, defendiéndola en ocasiones encargándose de su cuido, y sobre todo enseñando a otros que, a pesar de su discapacidad su hermana debe ser tratada con respeto y amor.

Yarisma tiene 23 años y a los tres meses de nacida su mamá descubrió que su desarrollo no era como el de las bebés de su edad. Según el diagnóstico médico Yarisma tiene una parálisis cerebral e intelectual.

“Era mi muñeca, cuidaba de ella, si jugaba con mis primitos, ella andaba conmigo, en ocasiones no querían que la llevara a jugar (a Yarisma), la rechazaban, pero yo les decía: sino va ella, yo no voy”, expresó Yancy.

Con esa seguridad y alzando su voz por el derecho de su hermana, Yancy logró que la aceptaran en los juegos con sus primitos y a lo largo del tiempo que también familiares, vecinos y sociedad en general vean a Yarisma con respeto.

Desde que Yarisma fue diagnósticada, la familia recibió el apoyo de la organización Los Pipitos donde aprendieron no solo de los cuidados físicos que ella requería, sino también cómo abordar su discapacidad desde un punto de vista emocional con el resto de la familia.

Fue así que Yancy comprendió cómo la discapacidad afecta a las propias personas y a sus familias,y empezó a compartir el esfuerzo de su familia para atender a su hermana.

Yancy y su familia viven en Bluefields, la principal ciudad delCariber Sur de Nicaragua, de clima tropical-húmedo y un crecimiento desordenado en los últimos años..

Según Yancy, las calles de la ciudad no prestan las condiciones para transportar a su hermana. En ocasiones deben caminar directamente sobre el pavimento porque las aceras están en mal estado o están invadidas por tenderetes del comercio informal por lo que es imposible transitar por ellas.

Otra dificultad que enfrentan para movilizar a Yarisma es la falta de sensibilidad de los taxistas. Algunos de ellos no las quieren llevar, otros las llevan pero no ayudan a subir el medio auxiliar al taxi e incluso quieren cobrar más dinero por ellos. Cuando tienen que viajar a Managua para atención más especializada, deben hacerlo en panga por río y el viaje dura cuatro horas aproximadamente, la otra manera de viajar es por en avión, pero es demasiado caro y la familia no puede costear los pasajes.

Ante todas estas dificultades Yancy no se entristece o atemoriza, pues es una joven segura e informada. Conoce a la perfección la Ley 763, Ley de las Personas con Discapacidad y siempre la utiliza para defender los derechos no solo de su hermana.

“En cualquier ocasión defiendo los derechos de las personas con discapacidad, en el banco ubico adelante en la fila a las personas ciegas y le digo a las cajeras que según la Ley, son prioridad; a las madres en los colegios las acompaño cuando sus hijos sufren discriminación, en la calle, donde sea, porque es una injusticia y no lo veo bien”, dijo Yancy.

Yancy Lanuza Meneses tiene 29 años y estudió administración de empresas. Desde los 20 años de edad es voluntaria en consejería familiar de la Asociación de Padres y Madres Los Pipitos de Bluefields, y desde hace un año trabaja como responsable de la Casa Esperanza Bradley de la misma organización.

La Asociación de Padres y Madres Los Pipitos es una organización afiliada a Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad, FECONORI, socia del Programa de Gobernabilidad Local de USAID ejecutado por Global Communities.

Desde el 2014 el Programa apoya a FECONORI en fortalecer y empoderar a personas con discapacidad para ejercer su ciudadanía.

Fue así que organizada en FECONORI Yancy aprendió sobre liderazgo, género, incidencia y las diferentes leyes que amparan a los ciudadanos a participar en los asuntos públicos de sus municipios, entre otros temas.

“Aprendimos cómo presentarnos en la alcaldía, cuándo hacerlo cómo presentar nuestras demandas para que sean incluidas en el presupuesto municipal, porque antes no lo hacíamos de manera conjunta como organización, sino que cada quien por su lado”, enfatizó Yancy.

Gracias a los conocimientos adquiridos, Yancy ha desarrollado su capacidad de gestión logrando el apoyo de la empresa privada para los viajes de rehabilitación a la playa de El Bluff que necesitan los niños y niña atendidas en Los Pipitos. En conjunto con las otras organizaciones de FECONORI presentaron la propuesta de construcción de la Casa de Los Pipitos que fue aprobada por unanimidad por el Concejo Municipal.

Monitoreando la inversión del Presupuesto Municipal FECONORI solicitó la inclusión de la construcción de la Casa de los Pipitos en Bluefields en el Presupuesto Municipal 2017, logrando la aprobación de un monto de 150 mil córdobas (50 mil dólares), a pesar de esto a mayo 2017 no habían iniciado la construcción.

Preocupados por el retraso y la falta de respuesta de la Alcaldía Yancy e integrantes de FECONORI decidieron presentarse en el segundo cabildo de rendición de cuentas en Bluefields.

Yancy cuenta que previo al Cabildo se reunieron las madres de niños y niñas con discapacidad para hacer un plan de incidencia local, algunas proponían plantarse en la alcadía con mantas y carteles, otras les parecía mejor opción participar en la sesión del Concejo Municipal, pero fue Yancy quien organizó las ideas y propuso presentarse en el cabildo. Según la Ley, los gobiernos municipales deben realizar cinco cabildos al año para informar a la población sobre los avances en la ejecución del presupuesto municipal.

“El 21 de junio 2017, 15 madres de familia nos presentamos en el cabildo con pancartas, donde demandábamos la construcción de la casa de Los Pipitos a la brevedad; la alcaldesa y el vice alcalde estaban sorprendidos por nuestra presencia. Yo tomé el micrófono y expuse la situación de la casa de los Los Pipitos”, dijo Yancy. Gracias a esta gestión lograron que las autoridades se comprometieran a dar inicio a la construcción en agosto 2017.

“Mi sueño es ver construida esa casa, que podamos atender a todas las niñas y niñas con discapacidad de Bluefields, porque al estar construida la Casa la ayuda de otras organizaciones no faltará”, dijo Yancy.

Casa Esperanza Bradly La Casa de los Pipitos, conocida como Casa Esperanza Bradly, se encuentra actualmente en mal estado. A pesar de ello, es el único lugar donde pueden ser atendidos para recibir rehabilitación niños y niñas con discapacidad de las comunidades de Bluefields y otros municipios alejados de la Región Autónoma Costa Caribe Sur como La Cruz de Río Grande, El Tortuguero, Kukra Hill y Laguna de Perlas. En este centro actualmente reciben terapias de rehabilitación 45 niños y niñas.

La construción de la Casa de los Pipitos se espera inicié en agosto y FECONORI Bluefields y está atenta a la respuesta de la alcaldía.

Defendiendo los derechos en todo momento Yancy es una mujer emprendedora, además de trabajar como promotora en los Pipitos, tiene un pequeño negocio de lavado de carros. Y también ahí promueve la inclusión de las personas con discapacidad, pues empleó a un joven que perdió una pierna en un accidente. “Desde antes del accidente él trabajaba conmigo, entonces yo lo visité en el hospital para brindarle mi apoyo y lo aconsejé para que no se desanimara, él trabaja muy bien, y creo que hasta trabaja mejor que los demás”, expresó Yancy.

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