Exposición fotográfica presenta femicidios en la Costa Caribe

17 de Mayo de 2017

Exposición fotográfica presenta femicidios en la Costa Caribe

“Mi mamá se llamaba Julia del Socorro Matus Sequeira (31 años), era una persona muy humilde, trabajadora y alegre; una mujer valiente… Los resultados del examen (Forense) es que todo fue congestionado por combustible, su ropa estaba quemada con gasolina y salen signos de violencia, que fue golpeada y no hizo bulla por lo que estaba drogada. Fue una muerte provocada porque mi padrastro tenía llave de la casa y del cuarto de ella”, dice uno de los 18 relatos de femicidios.

El pasado 17 de mayo se prensentó en Bluefields la exposición fotográfica “Vivas nos queremos” Testimonios de violencia contra las mujeres en el Caribe Sur de Nicaragua, que presenta los rostros e historias de 18 mujeres víctimas de femicidio o de violencia letal entre el 2014 y el 2016 en la Región Autónoma Costa Caribe Sur según registros del monitoreo del sitio Voces contra la Violencia: www.voces.org.ni.

Margarita Montealegre fue la fotoperiodista encargada de capturar con su lente las historias de estas mujeres y los testimonios fueron recogidos por la activista Martha Flores.

La exposición capta imágenes extraídas de los álbumes familiares, objetos personales y espacios, además de los rostros de personas cercanas que comparten sus recuerdos para describir cómo eran ellas, la forma en que murieron y si se ha hecho o no justicia.

Estos relatos visuales y testimoniales buscan contribuir a sensibilizar a nivel personal y colectivo sobre el impacto que tiene la violencia contra las mujeres en sus vidas y en la sociedad. Pero también a identificar esta violencia como un ejercicio de poder de los hombres como perpetradores directos, y de una sociedad que se basa en el estatus diferenciado que tienen los hombres sobre las mujeres, pero también unas etnias sobre otras, una clase social sobre la otra, las personas sin discapacidad sobre las que tienen discapacidad entre otros.

La exposición esta acompañada de un folleto que presenta la versión de la historia desde el lado de esas víctimas. Sus voces, muchas veces temblorosas, son un reclamo a las leyes, al actuar de las instituciones y a la indiferencia social frente a las violencias que arrebataron la vida de sus hijas, madres, hermanas, abuelas o esposas.

De estas mujeres, la mayoría murió a manos de sus exmaridos, parejas actuales y familiares cercanos. Otras a mano de desconocidos o vecinos que aspiraban a poseer sus bienes o propiedades. Tenían entre 18 y 80 años, la mayoría de ellas fueron madres a muy temprana edad.

Esta exposición les pone rostro a las cifras, esas que no necesariamente están recogidas en las estadísticas oficiales. Justamente por eso, para dimensionar y conocer a profundidad esta realidad que violenta y arrebata vidas cada año, es que las organizaciones de mujeres monitorean y dan seguimiento a las situaciones de violencia.

El trabajo fotográfico es un homenaje a esas mujeres que ya no están, pero que siempre serán recordadas. También es un llamado a la acción colectiva y comunitaria, porque el femicidio y otras formas letales de violencia requieren para su eliminación de la toma de conciencia de esa violencia moral que reproducimos como sociedad en las familias, en la escuela, en el trabajo, en las calles.

Este esfuerzo contó con el apoyo de Centro de Estudios e Información de la Mujer Multiétnica de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (CEIMM-URACCAN) en alianza con Católicas por el Derecho a Decidir, el Movimiento Auto-convocado Pro Derechos Humanos de las Mujeres, la Asociación Mujeres Jóvenes Luchadoras (AMJOLU),el Observatorio de Derechos Humanos y Autonómicos de la Bluefields Indian & Caribbean University (ODHA-BICU), la Red de Mujeres Afro, la Federación de Organizaciones de Personas con Discapacidad (FECONORI), y Global Communities.

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